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Tierra de nadie

¿MORENA quiere el modelo chavista en México?

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Salimos de Venezuela huyendo del “socialismo capitalista” que tiene al que fuera el país más desarrollado en el continente sudamericano, después de Brasil, en el más pobre y no me vengan a decir ahora que hablo mal de mi país porque aclaro que lo que aquí denuncio es a su nefasto gobierno populista y autoritario pero que grupos de otras latitudes como MORENA en México quieren importar hacia sus países.

Quiero resaltar también que no soy de una oligarquía o burguesía rancia. Tampoco formo parte de un grupo golpista o de la ultra derecha. Menos obedezco a intereses partidistas o económicos de grandes transnacionales porque si así fuera hoy tendría trabajo o capital para no dejar caer ciertos proyectos por falta de dinero, sin embargo, sí formo parte de la nueva mayoría de venezolanos que dentro y fuera del país queremos un cambio y cuya única salida democrática estaría basada en un referendo revocatorio donde el ganador sería la democracia y la Constitución pero que el gobierno de Nicolás Maduro se ha encargado de impedir, obstaculizando con excusas procedimentales e irreales porque se sabe perdido. Obstáculos a los que pareciera que la cúpula opositora se viene sumando como cómplice y tanque de oxígeno para quien quebranta la ley y viola los derechos de cada ciudadano.

Hoy escribo lo que padecemos en Venezuela para llamar al mundo a no cometer el mismo error que la mayoría de mis coterráneos hicieron hace 18 años y sí, coincido en el discurso de la no injerencia y el respeto a la soberanía de los pueblos, pero veo con preocupación el doble discurso cargado de mentiras que viene llevando MORENA de la mano de la Embajada de Venezuela en México y ante eso no puedo callar.

Días atrás, la Universidad Autónoma de México, sirvió de escenario para que un grupo que se hace llamar “Coordinadora Mexicana Por La Solidaridad Con Venezuela” junto a MORENA, la Embajada de Venezuela y algunos periodistas de izquierda e ignorantes de la realidad de mí país, hablaran de los logros de la revolución chavista y le mintieran, descaradamente, a un grupo de estudiantes y trabajadores del campo que no han tenido la oportunidad, seguramente, de ir a Caracas y sólo ven las verdades que TELESUR quiere inocular en el mundo olvidando, por citar un ejemplo, que Venezuela es el único país de la región que presenta un crecimiento del -8 por ciento y que para el 2017 ya se pronostica en -4 puntos porcentuales según cifras de la CEPAL tan citada por ellos cuando les convenía.

 

¿Eso es avance y revolución?

“A paso de vencedores” corean los rojos y a paso de vencidos caminan quienes hacen colas a diario para comprar lo que se consiga de comida o medicinas en cualquier ciudad o pueblo de mi enferma nación.

Esta no es mi verdad sino la realidad de más de 30 millones de personas con cédula venezolana. Los que siguen allá padecen buscando cualquier cosa hasta en la basura y nosotros, desde lejos, buscando caminos verdes para llevarles lo que no tienen.

Ahora bien, cuestionando la doble moral de quienes gobiernan Venezuela y en medio de esa no injerencia que promueven, no entiendo cómo se prestan para que sectores de la izquierda mexicana sí puedan decir que “Venezuela y los venezolanos somos los más racistas y clasistas del continente.” Señora embajadora usted aplaudió ese comentario mientras nosotros pedimos respeto por cada uno de quienes llevamos al país en el corazón pero no en una ideología que obedece más a intereses económicos, de poder y hasta de impunidad que tiene al país, hoy, con alza en materia de pobreza desde 2013, indigencia, inflación, inseguridad y escasez.

Le recordamos que usted, en teoría, debería ser representante de un país y no de un partido político cuya gestión y logros parecieran estar basados en la movilización por la defensa de la revolución tal como lo hiciera saber en este foro para el cual, por cierto, esperamos que la delegación diplomática no haya puesto un dólar porque estaría cometiendo malversación de los dineros de todos los venezolanos.

Hago acotación al tema de qué o a quiénes representa una embajada porque tampoco permito que, si es usted representante y defensora de un país, aplauda que un columnista mexicano de nombre Luis Hernández Navarro grite “en la oposición venezolana son unos payasos mentirosos”.

Ante eso le diré que fue un mal chiste y gran mentira decir que “las colas en Venezuela son orquestadas por empresarios quienes se encargan de surtir a los abastos y luego mandan a miles de personas, por todo el país, a que compren a precios regulados para luego venderlos al triple y así obtener ganancias” como lo dijera la Secretaria General de MORENA, Yeidckol Polevnsky, la misma que nos dijo racistas y clasistas sin recordar el por qué cambió su nombre criollo por uno importado.

Embajadora María Urbaneja, usted sabe que eso es mentira y que el desabastecimiento obedece a una política de restricción, control y expropiación de cientos de empresas por parte del gobierno y que ahora están en quiebra. Pretender generar una matriz de opinión donde Empresas Polar es la responsable de todo es una farsa o es que la Polar tiene más poder que su gobierno.

Permítame recordarle algunas de las empresas que están en manos del gobierno bolivariano producto de la expropiación y el arrebato sobre privados:

Agroisleña, Lácteos Los Ándes, Monaca, Empresas Diana, Café Fama de América, CEMEX entre otras más de trescientas fábricas y de las cuales más del ochenta por ciento se encuentra, reitero, en quiebra bajo la administración gubernamental.

Sabía usted que de 16 azucareras 11 están en manos de su revolución y no hay azúcar, que las caraotas o frijoles negros típicos de nuestro pabellón son importados de Nicaragua, que el 52% de las empresas productoras son del gobierno?

Dónde están los millones de dólares usados para comprarle pañales a China. No responsabilice a una supuesta guerra económica cuando los únicos enemigos son las sombras en sus escritorios y la corrupción reposa en sus gabinetes.

Embajadora, usted se ha prestado a que el país genera lástima y risa a la vez por defender un proceso que viene en picada desde hace varios años y que se aceleró con la muerte de Hugo Rafael Chávez Frías. Un sector expone realidades en contexto mientras ustedes aplican el verbo de la retórica sin solución a una realidad que no escapa de chavistas u opositores porque todos tienen hambre, padecen de la escasez y más de uno llora a un hijo, padre o madre caído en cualquier calle por la delincuencia. 25mil muertes por violencia en Venezuela es un país en guerra pero consigo mismo alimentado con aquel “robar por hambre no es delito” de Chávez y la “revolución en armas” tan peyorativa por cada enchufado en el poder.

Cuando hago estas acotaciones, espero que no me persigan o lleven a la cárcel por delincuente porque también usted permitió, con su presencia y aplauso, que representantes cubanos dijeran que “no podemos permitir que la revolución sea criticada porque eso es un crimen.” Eso, déjeme recordarle, no forma parte de los principios socialista del propio Marx quien decía, parafraseando, que la autocrítica es necesaria para permitir generar revoluciones y las transformaciones de la realidad. Nada alejado del estalinismo o el maoísmo pero vaya sorpresa que sí del chavismo. ¿Revolución? ¿Socialismo?

Usted más que nadie debería entender que las medias verdades o las mentiras completas resultan contraproducentes en medio de la polarización y tensión que padece nuestro país.

Usted más que nadie sabe la necesidad de defender las voluntades populares porque ustedes son producto de esas voces de un pueblo que se cansó del bipartidismo de la llamada “Cuarta República” pero que hoy se cansa del monopartidismo de la Quinta o Sexta. Ya ni sé por cuál vamos.

¿Cuándo se desvió la revolución que llegó a tener el 80 por ciento de aceptación entre los compatriotas?

¿Cuándo dejaron la coherencia por la conveniencia?

?Cuándo abandonaron a ese pueblo por los intereses particulares?

Todo eso ocurrió o quedó en evidencia, y sólo por citar un ejemplo, cuando aquí vienen a hablar de la defensa de las minorías y la autodeterminación de los pueblos pero destituyen a tres diputados indígenas dejando a esas comunidades sin voz ni voto en la Asamblea Nacional con pretextos de fraude que, hasta la fecha, no han podido demostrar. La verdad era quitar la mayoría absoluta para impedir cambios de fondo en el país necesarios para su recuperación.

¿Miembros de MORENA, sabían ustedes eso?

MORENA se mete en asuntos de mi país y algunos de sus representantes viajan invitados por el gobierno chavista y madurista, pues ahora, con financiación propia y sin alguien que me dicte la línea a escribir, entonces llamo la atención y expreso preocupación por cómo se desarrollan algunos panoramas políticos en la región y si no creen pues volteen su mirada hacia el sur y vean todo y de todo pero no como pretende Polevnsky; “Vean sólo TELESUR porque los demás mienten.” Los invito a que vean TELESUR pero también otros medios, vayan a Internet y consulten las diferentes líneas editoriales de izquierda o de derecha; no se dejen meter en un solo tubo informativo y de opinión plagado de maquillaje y mentira.

Señora Polevnsky no diga que “Ojalá tuviera usted en México un modelo de vivienda como el chavista que reparte casas sin importar la posición política del beneficiario” porque, si tampoco lo sabe, hay videos donde se aprecia al flamante ministro de vivienda venezolano amenazando con despedir a trabajadores de esa cartera si no están con el proceso revolucionario. Estoy seguro que también escapa a su poco conocimiento sobre Venezuela que cientos de personas que hoy viven en esas casas y apartamentos no tienen título de propiedad desde hace años por lo que se tornan en familias de libre remoción. Conozca más de lo que ocurre y no me diga racista o clasista cuando su discurso está basado en decirnos “Oligarquía rancia”.

Ibañez Camacho, como usted se llamaba años atrás, tampoco diga que en la Cuarta República no teníamos sistema de salud público ni partidas de nacimiento porque también le informo que el único que no tiene partida de nacimiento, al parecer, es Nicolás Maduro quien no la termina de presentar para desmentir a quienes creen que es colombiano. También le aminoro la ignorancia diciéndole que la mayor red de hospitales en Venezuela se construyó en los años cincuenta durante la dictadura de derecha y vino a repotenciar al Seguro Social creado en los cuarenta por demócratas y fue, de paso, complementada por el sistema de ambulatorios a nivel nacional hecho por gobiernos copeyanos y adecos en los setenta y ochenta. Todo público y gratis.

Lamentablemente todos esos hospitales, más los dos o tres que hizo Chávez en 15 años, se están cayendo por falta de insumos, medicinas y remodelaciones. Tampoco crea ni venda que los “Barrio Adentro” son la panacea porque más de un médico cubano aprovechó el momento para irse a otras latitudes pidiendo asilo mientras la mala gerencia y corrupción permitían que esos módulos ahora estén prácticamente inoperantes.

No mienta con discursos populistas a cambio de votos para llegar al poder porque el poder basado en el engaño, enceguece, embrutece y enloquece sin importar con qué mano se gobierne si al soberano, cuando lo pisan, le duele igual independientemente de la bota con la que lo aplaste sea la derecha o la izquierda.

Para no hacer el cuento más largo recordaré la frase final “Honor a quien honor merece y no me queda más que honrar la memoria de Hugo Chávez Frías” exclamó Polevnsky al terminar su intervención de alabanza a lo falso, de insulto a quienes no compartimos los ideales chavistas ni maduristas y de complacencia diplomática de una embajadora del PSUV pero nunca de mi Venezuela.

Como venezolano, quien tuvo que salir por amenazas, falta de oportunidades e inseguridad, les pido a los mexicanos que no se dejen llevar por el populismo donde el que más grita apasiona y eriza la piel sino por el que tenga las propuestas más sensatas y cumplibles.

México ni ningún país del mundo puede ser otra Venezuela ni tampoco el constructor de una barrera contra el desarrollo, la libertad, el respeto, la tolerancia y la democracia. Creo que hay que temerle más al muro que los propios puedan construir sobre su democracia que aquel que pretende levantar la nueva administración de su vecino del norte.

Con más de 18 años de experiencia en los medios de comunicación, ha tenido la oportunidad de desarrollarse en diferentes facetas que van desde lo técnico hasta lo editorial. CMTTV, Globovisión, Unión Radio Noticias, NTN24 y como Freelance para varios medios internacionales, forman parte de las empresas donde ha trabajado. Entre las funciones que ha desempeñado están las de presentador y Anchor de programas en vivo y grabados, reportería en sucesos internacionales de carácter político y electoral, dirección de contenido, jefatura de emisiones en directo para informativos, secciones de opinión, editor web y videógrafo tanto en el papel de camarógrafo como en el de editor de audio y vídeo. En contraste a las coberturas del debate democrático, también estuvo en hechos con alto riesgo para el trabajo de la prensa como el golpe de Estado en Honduras, las manifestaciones populares en Venezuela entre el 2003 y 2007, el terremoto en Chile y México o el brote de cólera en Haití además de trabajos especiales con disidentes cubanos en la propia Habana entre otras asignaciones.

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Tierra de nadie

En Venezuela empieza repartición de culpas en medio de una tragedia

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Luego de mirar lo que se ha visto y otear lo que se observa en los diferentes centros de votación a lo largo y ancho del territorio nacional, los venezolanos inician un proceso de repartición de culpas por el resultado de las elecciones presidenciales efectuadas este domingo 20 de mayo, cuando la gran ganadora, al parecer, es la señora abstención, una protagonista muy pocas veces vista en comicios de estas características, donde la idea era elegir, entre tres visibles aspirantes, al presidente de Venezuela durante los próximos seis años.

Se puede decir que entre ir a votar y quedarse en casa, la población estaba mitad-mitad; unos convencidos de votar, pensando en salidas electorales a la crisis humanitaria que los acogota, y otros hartos de promesas de lado y lado, sin ver soluciones a su cada vez más mermada esperanza de que el gobierno pudiera salir con votos o con la mediación de la llamada comunidad internacional que mira, habla y no actúa conforme el pensamiento del concierto de naciones que pujan para que sean democráticos los gobiernos que surjan y se mantengan en el continente americano.

Vista la baja presencia de personas en los centros de votación, aún unos rogaban que saliera la avalancha a votar para inflar la participación de votantes y otros imploraban que la gente siguiera en su casa para desenmascarar a un gobierno que ya no necesita de careta para disfrazar su talante continuista y autoritario, que comete fraude y más fraude con el fin de perpetuarse en el poder.

La “Leticia Mudarra” sola totalmente. (Foto Alejandro Núñez)

El consabido “yo te lo dije” será la frase más utilizada, pues en situaciones como éstas nadie quiere dar su brazo a torcer y siempre querrá tener la razón porque su postura es la que más se acerca a la verdad, lo que demuestra la avidez de liderazgo que existe entre la gente que conoce de cerca la democracia y la libertad que, sin embargo, en los últimos 26 años se ha deteriorado tanto que no se sabe qué ocurrirá el día después, las semanas, meses y años posteriores.

No se trata sólo de que un gobierno y parte de la oposición luchen por el poder político, sino que se juega el destino de la patria ante una revolución agotada y sin aparente liderazgo de relevo que impida la descapitalización del país, no sólo en sus recursos naturales y reservas monetarias, sino en su capital humano, ya que la crisis genera la huida intempestiva de jóvenes y no tan jóvenes profesionales que no soportan su hambre ni la de su familia, mientras la gente sigue jugando a la ruleta de las elecciones y sus resultados como manera de entretenimiento y diversión hasta que Dios meta su mano poderosa.

Poca gente buscándose en la “Jacob Pérez Carballo”. (Foto Alejandro Núñez)

Este importante proceso electoral del 20 de mayo no se afrontó con la seriedad que se requiere en un país que necesita que sus líderes y dirigentes se sienten a negociar con los sectores involucrados y comprometidos con el futuro de la patria, pues lo que ocurre no es cualquier tontería; es una amarga crisis que cada día se acentúa más y ya se ve claramente que no hay voluntad política por parte del gobierno ni de la oposición para enfrentarla y darle respuestas al pueblo venezolano y a la comunidad internacional preocupada por lo que aquí sucede.

No pueden estar repartiéndose las culpas del fracaso y de la derrota electoral que es el fracaso y la derrota de un pueblo que tiene sed y hambre de alimentos para conservar su salud, sino que tiene sed y hambre de justicia para preservar su democracia y su libertad, pensando en las generaciones futuras de un país que como Venezuela es considerado el más rico del planeta, no por la gran cantidad de recursos que tiene bajo y sobre su suelo, sino que siempre ha repartido y exportado generosidad, conocimiento y sabiduría alrededor del mundo.

Es justo poner en práctica el pensamiento, la palabra de Simón Bolívar acerca de “moral y luces son nuestras primeras necesidades” y lograr cuanto antes la unión de todos “o la anarquía os devorará”. Y es eso lo que pasa; estamos devorándonos unos con otros y siempre sonriendo como si la tragedia afectará sólo a unos pocos y no a todos, porque irse o quedarse será siempre un destino trágico que debemos evitar cuanto antes y a toda costa.

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La úlcera de cierta oposición

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En la Maracay de los años ’60, cuando se veía muy poca gente pidiendo en las calles porque los automóviles no hacían filas, había un solo semáforo custodiado por un policía de punto, se podía observar en la avenida Bolívar a un moreno joven que se arrollaba el pantalón en su pierna derecha para mostrar una fea lesión con la cual conmovía a los transeúntes para que le dieran limosnas que le permitieran comprar medicamentos, que en la Venezuela de esa época había en cantidad y baratos, y así poder tratar la úlcera que lo aquejaba.

Juancito, que así se llamaba el mozalbete, recogía las dádivas en horas de oficina en las paradas de autobús, que también había bastante y baratos, a medio (Bs 0,25), con el fin de que los viandantes le aflojaran dinero sencillo, que en Venezuela sobraba como el arroz en esos años, y se retiraba a su casa a mediodía con los bolsillos repletos, como repleto llevaba el saco con los alimentos que compraba ahí mismito, sin cola ni especulación, y se daba el lujo, con la manga del pantalón ya en el tobillo, de abordar un taxi hasta su casa, que le quedaba cerca.

La gente de buen corazón lo ayudaba diaria y constantemente porque, además de la necesidad que reflejaba por la tragedia que vivía, Juancito era un muchacho muy simpático, hablantinoso y dicharachero que motivaba sonrisas y buen ánimo entre quienes veían y oían sus movimientos y chácharas matinales y vespertinas, permitiéndoles a los dadivosos irse a casa llenos de contento por su acción humanitaria y a contarles a sus familiares los chistes que aflojaba el mozo de la llaga en sus repetitivas peroratas.

Sin embargo, uno de esos días, el doctor Régulo Ottamendi(+), famoso médico maracayero, consagrado dermatólogo, buen amigo y mejor persona, habitué del Biergarten Bar, qué digo, Biergarten Park, lo vio y, por supuesto, se bajó del carro, lo llamó, lo montó y se lo llevó al Seguro Social de San José, donde era Jefe del Servicio de Dermatología, y luego de los exámenes y las curas respectivas, lo envió a su casa en un yip del Seguro.

Al otro día, cuando le tocaba hacerse la cura y continuar el tratamiento médico, el joven Juancito no se presentó, lo que prendió las alarmas en una institución dirigida, en ese entonces, por gente responsable y seria. Justo y necesario es decir que en aquella época, al paciente que no iba a la consulta mandaban buscarlo a su casa, al igual que inspeccionaban y fiscalizaban a trabajadores “de reposo”. Bueno, lo cierto es que fueron a buscar a Juancito a su casa y no estaba; andaba en las suyas, pidiendo plata en los alrededores de la Plaza Bolívar. Esto motivó a los funcionarios salir a sabanearlo en la calle, no sin antes invitar a su señora madre a que también los acompañara a comparecer ante el SSO.

Una vez en el Hospital, la querida mamá de Juan le dijo al doctor Ottamendi y a los fiscales que a ella no le convenía que le sanaran a su hijo, ya que después no tendrían cómo mantener a la familia porque ninguno estaba trabajando. Esta anécdota la recordé al ver cómo actúa cierta oposición en Venezuela; esa oposición que sostiene que si se sale de esta dictadura y sus esbirros no tendrán cómo manipular a una población desesperada ni cómo entretener a la comunidad internacional, mucho menos lograr recursos ni espacios para continuar sus actividades en pro de la democracia y de la libertad…

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País votátil

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En particular y empírico diccionario, considero a Venezuela país votátil. O sea, que vota y puede votar. Que vota. Es propenso a votar. Tiene 70 años de historia de voto universal, directo y secreto. Siete décadas ejerciendo el derecho a votar y practicando el deber de votar. Las dictaduras de antes, como la dictadura actual, conscientes de lo votátil que es la nación, eventual y tramposamente convocaban elecciones. Hubo una época en democracia en que era obligatorio votar. Para todas las diligencias cívicas y ciudadanas se exigía la escarapela “Votó” que adherían en la Cédula.

No sólo eso, sino que los partidos democráticos obligaban a sus militantes traerles el resto de las tarjetas de la baraja electoral para demostrar que sí habían votado con la verde o con la blanca. O con la amarilla. Las organizaciones de izquierda también obligaban a sus testigos y miembros de mesa a traerles ese tarjetero para justificar el pago del trabajo que significaba cuidar votos inexistentes por lo fácil de robárselos.

Hoy día existe el registro electoral permanente que significó un avance importante en las conquistas ciudadanas pues, antes, abrían un proceso de inscripción para poder votar el primer domingo del mes de diciembre del año de las elecciones, fecha fijada con anterioridad por el Consejo Supremo Electoral, que sí era un consejo electoral y supremo de verdad. No como el contubernio electorero que existe hoy y que pervirtió al REP y al funcionariado electoral que dio ejemplo y organizó comicios en otros países por su respetabilidad.

Todo eso hace suponer que teníamos una cultura democrática dentro de un Estado de libertades con un sistema electoral respetable y confiable. Transparente y abierto a todos los controles porque estaban representados todos y cada uno de los partidos políticos por muy pequeña que fuera su militancia o por muy grandes que fueran sus siglas. Compromiso había entre todos los participantes y sí protagonistas del acto de votación.

Por esa condición de país votátil que tiene Venezuela es que muchos no entienden cómo es eso que el sector más importante del país en esta coyuntura política, y en esta crucial situación socioeconómica, la oposición democrática, esté convocando al pueblo a no votar como manera de salir del nefasto régimen chavista de maduro y sus tombos e iniciar la solución de los múltiples problemas y la hambruna que nos agobia.

“No entiendo nada…”, decía un amigo cuando se hallaba en una encrucijada existencial sin explicación ni justificación. Bueno, así estamos. No votar como bandera de lucha ante la más grave crisis humanitaria jamás sufrida por Venezuela en toda su ya larga vida e historia republicana, dictaduras incluidas, y mucho menos con una experiencia democrática superior a los 40 años de cívica y ejemplar sucesión gubernamental mediante elecciones libres y soberanas.

Afortunadamente, por esa votatilidad que caracteriza a Venezuela es que vemos que cada día mucha gente se suma a quienes iremos a depositar nuestro Voto el domingo 20 de mayo por la más clara opción contraria al régimen continuista, oportunista y comunista de los que pretenden aferrarse al poder por el poder mismo, con promesas que nunca cumplen, ofreciendo lo que nunca cumplirán y profiriendo las amenazas que sí cumplen al pie de la letrina…

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